¿EXISTEN ALIMENTOS QUE PUEDEN COMBATIR EL CÁNCER?
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Uno de los aspectos que la medicina moderna debe revisar y en los que no hace aún demasiado hincapié, es el importante papel que una buena nutrición tiene sobre nuestra calidad de vida. Comemos al menos tres veces al día, aunque hay otros que llegan a cumplir o superar las cinco comidas diarias. Se calcula que a lo largo de la vida, el ser humano puede ingerir el contenido de un gigante camión de transporte, toneladas de alimentos de calidad y muchas veces de no calidad.
Hasta hace muy poco para la oncología y la medicina interna los pacientes que padecían cáncer debían “comer de todo”.
Hoy sabemos que “ese de todo” muchas veces es el origen de una parte importante de los problemas: azúcares en exceso, harinas refinadas, carnes rojas, comidas preparadas, alimentos salados a la brasa, ahumados, los fritos…
Otto Heinrich Warburg, Nobel de Medicina estableció hace años la relación entre los tumores malignos y el metabolismo del cáncer. Las células cancerosas consumen con más avidez la glucosa que le llega Heinrich Warburg (1883-1970). Algunos estudios recientes señalan que hasta 16 o 18 veces más que una célula normal.

De hecho una de las pruebas más utilizadas para el diagnóstico de tumores o metástasis es el PET. Consiste en inyectar glucosa radiactiva y observar dónde se localiza con más intensidad. Allí donde se ubica, existirá un mayor grado de metabolismo celular, propio de las células tumorales. El azúcar y otros alimentos con alto nivel glucémico (gran cantidad de hidratos de carbono de asimilación rápida) simplemente alimentan a las células tumorales
Cuando consumimos azúcares o alimentos que elevan la cantidad de glucosa en sangre, inducimos la respuesta inmediata de una hormona denominada insulina. La insulina tiene la función de controlar la cantidad de glucemia (de azúcar en sangre), si los niveles de azúcar se elevan, ésta se activa para “aclarar” la sangre. Pero al elevarse la insulina también se segrega un compuesto denominado IGF-1, o factor de crecimiento. El IGF-1 es similar a la insulina aunque tiene entre otras funciones inducir el crecimiento celular, “estimulando” a las células y los tejidos a aumentar su número y su tamaño. Es también una sustancia proinflamatoria, con las cuales hay que tener mucha cautela pues se comporta como si fuera “abono” para las células cancerígenas.
Nuestro consejo: Pruebe a reducir la cantidad de alimentos ricos en azúcares y en harinas refinadas y verá como su cuerpo se lo agradece.
Un saludo.
Dr. José F. Tinao
27 feb 2009
