El estrés, uno de los principales culpables de los procesos inflamatorios del intestino
Una dieta restrictiva combinada con terapias mente-cuerpo ayuda a reforzar el sistema inmune y contribuye a evitar la progresión de la enfermedad
§ El 27 de mayo es el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)
§ Las dolencias digestivas aumentan en los menores y son frecuentes en las personas que trabajan bajo estrés
§ La medicina integrativa es una alternativa de tratamiento tanto del mal de Crohn como de la Colitis Ulcerosa, ayuda a evitar la cirugía y reduce la dosis de los antinflamatorios con efectos secundarios
Hasta hace poco, las enfermedades inflamatorias intestinales se atribuían, por regla general, a personas que vivían en una situación de estrés continuo. Recientemente, se dio a conocer que un 25% de los nuevos diagnosticados en los hospitales por colitis ulcerosa o por mal de Crohn son menores de edad. Con el motivo del día mundial dedicado a estas enfermedades, reconocidas en el ámbito social y sanitario, el Instituto Europeo de Biomedicina (IEB) da a conocer un enfoque, basado en la medicina integrativa, que resulta muy eficaz a la hora de abordar el problema.
“En el IEB acuden muchos pacientes con este tipo de alteraciones digestivas –reconoce el Dr. José Francisco Tinao, director médico del centro.– Los tratamientos son siempre de rescate, cuando surge una crisis y los síntomas varían desde falta de apetito, cansancio y fiebre, hasta dolor abdominal, a veces”. Este sería, de una primera vista, el cuadro clínico de una persona que sufre la EII. Independientemente de la dieta que se siga, empiezan imparables diarreas que irritan el intestino y debilitan el sistema inmune. Muchos de los afectados tienen una flora protectora anulada o alterada, junto a la presencia de un cuadro de permeabilidad intestinal importante. Sin un tratamiento adecuado, el malestar podría durar meses, creando un gran déficit en la calidad de vida del paciente.
Las diarreas serosanguinolentas suelen predominar en la colitis ulcerosa, y el dolor abdominal en Crohn, pero los síntomas y signos se solapan junto a otras expresiones clínicas que pueden ser también extraintestinales. En la evolución de ambas enfermedades surgen complicaciones como perforaciones, hemorragias y obstrucciones intestinales que a menudo conducen el enfermo al quirófano. En algunos casos, podría presentarse una desnutrición global o deficiencias de nutrientes esenciales.
En el Instituto Europeo de Biomedicina abordamos en problema desde el enfoque de la medicina integrativa, realizando un análisis y tratamiento global al paciente. El objetivo de este proceso terapéutico es evitar la cirugía y prescindir o reducir los medicamentos de rescate que tienen efectos secundarios. “Las dietas antiinflamatorias o restrictivas tienen un papel central. Si los pacientes se conciencian de ello y las llevan a cabo, se puede influir de forma positiva en la evolución de los procesos, disminuyen las crisis y mejora el estado nutricional del enfermo”, explicó el Dr. Tinao, subrayando también la importancia de los programas de detoxificación que facilitan el trabajo del hígado y la eliminación de compuestos tóxicos.
De cara al enfermo, el apoyo y la estimulación del sistema inmune son básicos para su pronta recuperación. Es recomendable suplementar el tratamiento con aminoácidos como glutamina, prolina, lisina u omega 3, sin descuidar los probioticos. El uso de dosis farmacológicas requiere que esta acción terapéutica se realice bajo un control médico. Antioxidantes como la cúrcuma, administradas en dosis adecuadas, no tardan en mostrar su efecto aliviante incluso en situaciones graves.
Las técnicas mente-cuerpo ayudan al paciente para gestionar el estrés
El papel del estrés es incuestionable en la evolución de los procesos inflamatorios que afectan los intestinos. Esto explica por qué entre los afectados a menudo se encuentran directivos o personas que generalmente trabajan bajo presión. Las situaciones de extrema tensión inciden sobre el sistema nervioso y repercuten en la función del tubo digestivo. “En estos casos, las técnicas mente-cuerpo deben incorporarse al tratamiento”, subrayó el Dr. Tinao del IEB. “Hay que dar instrumentos a los pacientes para que sean capaces de gestionar su estrés, así como lograr que fases de descanso o el sueño sean reparadores”, añadió. Programas como visualización, relajación o la realización de técnicas de coherencia cardiaca, resultan muy útiles para abordar el problema, sin tener que recurrir al uso de tranquilizantes o medicamentos con efectos secundarios.
Un menú rico en carnes blancas, pescado azul, verdura y cereales
La modificación de la dieta habitual apalea los procesos inflamatorios de cualquier clase y ayuda a reducir el consumo de fármacos.
Las fibras solubles, que se encuentran en las manzanas, las nueces y la avena, reducen los procesos inflamatorios y fortalecen el sistema inmunitario. Esta especie de fibras, además de captar agua, son capaces de disminuir y hacer más lenta la absorción de grasas y azucares de los alimentos, por lo que ayudan a regular los niveles de colesterol y de glucosa en sangre.
El menú antiinflamatorio se basa, por un lado, en la eliminación de alimentos proinflamatorios como carnes rojas, leche de vaca, harinas refinadas, azúcares sencillos y grasas trans. Estos últimos habitualmente se encuentran en snacks y aperitivos salados, productos precocinados, galletas, margarinas y bollería industrial. Por otro lado, este tipo de dieta requiere aumentar el consumo de alimentos ricos en ácidos omega 3, que no se producen internamente en el organismo y se encuentran especialmente en el pescado azul y en las nueces. Gracias a su aporte, mejora el rendimiento del organismo y se reduce la inflamación. En el menú prevalecen las verduras y cereales complejos, las semillas sin tostar y las carnes blancas. La comida se prepara a la plancha, al vapor o al horno.
